He nacido hoy de madrugada.
Viví mi niñez esta mañana
y sobre el mediodía
ya transitaba mi adolescencia.

Y no es que me asuste
que el tiempo se me pase tan deprisa.
Sólo me inquieta un poco pensar
que tal vez mañana yo sea demasiado viejo
para hacer lo que he dejado pendiente.

La semana pasada, estaba yo tan tranquilo delante de mi ordenador cuando mi hermano me llevó a la página de IndicePS2 y me enseñó una serie de mensajes que hablaban en su foro sobre series de nuestra infancia. Al lado de cada serie, una dirección de YouTube con su introdución musical. Resultado: que me quedé un buen rato enganchado viéndolos, creo que casi tan entusiasmado como lo estaba cuando las veía de peque (como molaban, por cierto).

Aunque el tema ya se enfrió por el foro, me he puesto a recopilar los enlaces que se mencionaban, añadir unos cuantos más nuevos y ordenarlo todo. El resultado no llega a ser como la super-recopilación de vídeos musicales de los 80 de Milinkito, pero me ha salido una lista bastante maja. Incluye un total de 139 689 vídeos con sintonías de series infantiles y juveniles de los años 80 y 90 (bueno, y también se ha escapado alguna de los 70). A ver qué os parecen...

III

Odio la máscara y vicio
Del corredor de mi hotel:
Me vuelvo al manso bullicio
De mi monte de laurel.

Con los pobres de la tierra
Quiero yo mi suerte echar:
El arroyo de la sierra
Me complace más que el mar.

Denle al vano el oro tierno
Que arde y brilla en el crisol:
A mí denme el bosque eterno
Cuando rompe en él el Sol.

Yo he visto el oro hecho tierra
Barbullendo en la redoma:
Prefiero estar en la sierra
Cuando vuela una paloma.

Busca el obispo de España
Pilares para su altar;
¡En mi templo, en la montaña,

He andado muchos caminos
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra.

Y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja.

Y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino,
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y un día como tantos,
descansan bajo la tierra.

Hace ya casi un mes, me decidí a instalar en el servidor de CasaDeEdu un programa sobre el que había leído en algunas páginas de Internet. Su nombre, eyeOS. Se definía como un sistema operativo por web, lo que me parece una idea enormemente interesante: el tener en algún punto de Internet instalado tu propio sistema operativo al que puedes acceder sin más que tener a mano un navegador. Es decir, da igual que estés utilizando tu ordenador de casa, el de la universidad, el de tu hermano, o el de un cyber en una ciudad perdida, que con tal de tener ese navegador (moderno, eso sí) puedes acceder a tu sistema eyeOS. Tus programas y documentos estarán accesibles en él como en casa.

Ya hacía varias semanas que tenía pendiente el escribir un artículo sobre el Google GMail Loader, y no lograba encontrar el rato adecuado, pero creo que de ésta no pasa, así que aquí va...

Empecemos por el principio... ¿que tal con vuestras cuentas de correo? Seguro que tenéis más de una, ¿no?. Yo al menos, sí. Y precisamente, a la que más me solían (bueno, y todavía suelen) escribir pertenecía a un proveedor que no se ha acomodado a las nuevas capacidades de las cuentas de correo y... claro... se me hacía un eterno sufrimiento el tener que estar continuamente borrando mensajes para hacerle hueco a los nuevos, y con la cuenta saturándose cada poco... Y la cuestión es que, por espacio, tampoco debería de estar tan agobiado. El problema principal eran todos los mensajes históricos que tenía almacenados en la cuenta y que tampoco quería borrar, ni pasar a un cliente de correo que a lo mejor tengo que cambiar o no puedo consultar desde cualquier sitio.

Aquel hombre fue con su hijo, de cuatro años, a unos grandes almacenes para ver a los Reyes Magos, que tenían instalado un quiosco junto a la sección de juguetería. Había mucha gente y los servicios de seguridad estaban muy ocupados con tantas familias que habían ido a lo mismo. El hombre, que era algo claustrofóbico, empezó a sentirse mal entre las multitudes, de manera que a la media hora de soportar la asfixia y los empujones decidió marcharse.

Al llegar a la calle notó que el niño que llevaba de la mano no era el suyo. El niño y él se miraron perplejos, aunque ninguno de los dos dijo nada. La reacción inmediata del hombre fue regresar al tumulto para recuperar a su hijo. Pero cuando pensó que seguramente no lo encontraría en seguida, y que tendría que ir a la comisaría para poner una denuncia, decidió hacer como que no se había dado cuenta. Entraría en casa con naturalidad, con el niño de la mano, y sería oficialmente su mujer la primera en notar el cambio. Confiaba en que fuera ella la que se ocupara de toda la molesta tramitación para recuperar a un niño y devolver al otro.

Afortunadamente, el niño no daba señales de angustia. Caminaba, dócil, junto a él, como si también temiera que la aceptación de error fuera más complicada que su negación. Entonces, el hombre notó que el niño todavía llevaba en la mano la carta a los Reyes Magos. Le dio pena y buscó un buzón de correos asegurándole que de ese modo llegaría también a su destino. Después, para compensarle, le invitó a tomar chocolate con churros en una cafetería.

Entró en casa con naturalidad y saludó a su mujer, que estaba viendo su programa favorito de televisión. El hombre esperaba que ella diera un grito y se pusiera inmediatamente a llamar a la policía mientras el fingía un desmayo para no tener que participar en todo el follón que sin duda se iba a hacer. Pero su mujer miró al niño y, después de unos segundos de duda, le dio un beso y le preguntó si había conseguido ver a los Reyes Magos.

-Hemos echado la carta en un buzón- respondió el niño.

-Bueno, también así les llegará- respondió la mujer regresando a su programa favorito de televisión.

Este pasado domingo, leyendo Ariadna, el suplemento de informática y tecnología de el Diario El Mundo me tropecé con esta imagen curiosa que tenéis a la derecha: un teclado virtual por láser, que no es otra cosa que un cacharrito que proyecta una imagen de un teclado sobre la mesa u otra superficie que tengas a mano para que puedas teclear sobre él como si fuera uno real. Creo que ya había leído algo al respecto de investigaciones sobre esta tecnología en alguna ocasión, y pensé que la noticia trataría de algún avance que habían hecho en este sentido. Pero no... resulta que estos cacharritos ya se fabrican, y de hecho hasta se pueden comprar en España. A un precio no muy asequible, pero ahí están. Ahora todo es cuestión que se empiece a avanzar en esta tecnología y en unos años tengamos todos móviles o PDAs que incluyan de serie un proyector de éstos incorporado. ¿No sería una pasada? ;-).

Para los que queráis saber algún detalle de las características este teclado, os diré que el modelo se llama Celluon Laserkey CL800BT, se comunica mediante Bluetooth con el móvil o PDA (también con un ordenador, pero no creo que nadie lo use para ésto), tiene una autonomía de 220 minutos y cuesta 249 Euros en la tienda web Zona Bluetooth. Si queréis saber más datos sobre él podéis visitar la página web de características del teclado en la tienda.

No sé si es cierto lo que he visto
o es el efecto de una droga.
¡Qué bien! Hoy todo es tan distinto...
parece que el mundo funciona.

La gente ya no siente miedo,
las sombras tienen mil colores,
el viento barre los problemas
y en las pistolas crecen flores.

Y es que es tan alucinante
que hace días que no duermo.
Por si acaso al despertarme
veo que todo ha sido un sueño.

Porque nacemos indefensos
nos dan un nudo en el ombligo,
luego nos quitan nuestros sueños
y nos confunden en el camino.

Maldigo a todos esos locos
que quieren gobernar la vida
sin las palabras del poeta
y sin las manos del artista.

Y es que es tan alucinante
que hace días que no duermo.
Por si acaso al despertarme
veo que todo ha sido un sueño.

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